La Segunda Oportunidad permite a un empresario dejar atrás las deudas, de los avales personales que asumió para intentar salvar su empresa durante la crisis del COVID-19.
Una historia que comenzó con la pandemia… y termina con una nueva oportunidad
Hace unos meses compartimos en nuestro blog el caso de una empresa del sector de la construcción que, tras las devastadoras consecuencias económicas provocadas por la pandemia del COVID-19, consiguió finalizar su concurso de acreedores sin que se declarara la responsabilidad de su administrador.
Sin embargo, aquella resolución no significaba el final de la historia.
Durante los años más difíciles, nuestro cliente tomó una decisión que muchos empresarios conocen bien: avalar personalmente la financiación de su empresa para intentar mantener la actividad, conservar los puestos de trabajo y dar continuidad a un proyecto construido durante años.
Lo hizo convencido de que era la única manera de salvar su negocio.
Pero cuando la empresa no pudo superar la crisis, aquellas garantías personales se transformaron en una deuda superior a 150.000 euros, que pasó a ser reclamada directamente contra su patrimonio personal.
Cuando intentar salvar una empresa tiene un coste personal
Nuestro cliente había creado una empresa de construcción que durante años fue solvente y llegó a trabajar para importantes clientes.
Como tantas otras empresas, la llegada de la pandemia cambió completamente su realidad.
La paralización de las obras, la caída de la actividad y la falta de liquidez hicieron que la empresa comenzara a tener dificultades para hacer frente a sus obligaciones económicas.
Pese a ello, decidió seguir luchando.
Para mantener la financiación necesaria, las entidades bancarias exigieron que el administrador avalara personalmente los préstamos y pólizas de crédito de la sociedad.
Era la única forma de seguir adelante.
Sin embargo, cuando la empresa finalmente no pudo devolver esos préstamos, las reclamaciones dejaron de dirigirse únicamente contra la sociedad y comenzaron a afectar directamente al patrimonio personal de nuestro cliente.
Una estrategia jurídica diseñada desde el principio
Cuando acudió a Dueñas Abogados, entendimos que el problema no terminaba con cerrar la empresa.
Por eso diseñamos una estrategia jurídica en dos fases.
La primera consistió en tramitar el concurso de acreedores de la sociedad, consiguiendo que el procedimiento concluyera sin que se declarara la responsabilidad del administrador.
La segunda tenía un objetivo todavía más importante:
liberar personalmente al empresario de todas las deudas que había asumido como avalista de su propia empresa.
Tres meses después de finalizar el concurso de la sociedad, presentamos la solicitud de Segunda Oportunidad, iniciando un nuevo procedimiento para obtener la exoneración de las deudas personales derivadas de aquellos avales bancarios.
El Juzgado reconoce su buena fe y concede la Segunda Oportunidad
Tras la tramitación del procedimiento, la Sección de lo Mercantil del Tribunal de Instancia de Barcelona. Plaza nº 8 dictó el AUTO nº 309/2026, concediendo el Beneficio de Exoneración del Pasivo Insatisfecho (EPI).
En su resolución, el Juzgado concluye que nuestro cliente cumplía todos los requisitos exigidos por la Ley Concursal para acceder a la Segunda Oportunidad.
Entre otros aspectos, la resolución destaca que:
✅ Ningún acreedor formuló oposición a la solicitud de exoneración.
✅ No existía ninguna causa legal que impidiera acceder al beneficio de la exoneración.
✅ Nuestro cliente actuó en todo momento como deudor de buena fe.
Como consecuencia, el Juzgado acordó la conclusión del procedimiento concursal y concedió la exoneración de las deudas exonerables derivadas de los avales personales.
Más de 150.000 € en deudas eliminadas
Gracias al trabajo realizado por nuestro equipo, conseguimos que nuestro cliente obtuviera:
✅ La exoneración de más de 150.000 € en deudas personales.
✅ El archivo definitivo del procedimiento concursal.
✅ El cese de las reclamaciones derivadas de los avales firmados para financiar la empresa.
✅ La posibilidad de empezar una nueva etapa sin la carga económica que arrastraba desde hacía años.
Mucho más que cancelar una deuda
Detrás de este procedimiento no había únicamente cifras.
Había un empresario que durante años luchó por mantener viva su empresa.
Que priorizó el pago a trabajadores y proveedores.
Que avaló personalmente préstamos para intentar salvar un proyecto empresarial.
Y que terminó respondiendo con su patrimonio por una crisis que nadie podía prever.
Hoy, gracias a la Ley de la Segunda Oportunidad, puede volver a mirar al futuro con tranquilidad.
No solo porque ha dejado atrás más de 150.000 euros de deuda, sino porque ha recuperado algo todavía más importante: la posibilidad de volver a empezar.
La Segunda Oportunidad también protege a quienes avalaron su empresa
Muchos administradores desconocen que los avales personales firmados durante la vida de una empresa pueden seguir persiguiéndoles incluso después de que la sociedad desaparezca.
Sin embargo, cuando concurren los requisitos legales, la Ley de la Segunda Oportunidad puede convertirse en la herramienta que permita dejar atrás esas deudas y recuperar la estabilidad económica.
Cada caso requiere un estudio individualizado, pero este procedimiento demuestra que existen soluciones legales incluso en situaciones que parecen no tener salida.
En Dueñas Abogados acompañamos a empresarios, autónomos y particulares que atraviesan situaciones de insolvencia, diseñando estrategias jurídicas adaptadas a cada caso. Porque detrás de cada procedimiento hay mucho más que una deuda.
Hay una persona, una familia y un proyecto de vida que merece una nueva oportunidad.
¿Has avalado personalmente préstamos de tu empresa y ahora no puedes hacer frente a esas deudas?
Nuestro equipo puede estudiar tu caso y ayudarte a encontrar la mejor solución jurídica.
Artículo elaborado por el equipo de Dueñas Abogados, despacho especializado en derecho penal en Barcelona.










